Finanzas personales deben manejarse como las corporativas


Hay casos en que las finanzas corporativas se pueden aplicar para las personas, como sostiene Manuel Felipe García, gerente de soluciones de Skandia Pensiones y Cesantías, quien ha estudiado cómo las empresas mantienen una cantidad óptima de recursos líquidos, que no sean tantos que las hagan perder rentabilidad o tan pocos que haya riesgo de iliquidez.

Y dice que hay ejemplos de personas que aplican este concepto en sus finanzas, manteniendo una suerte de capital de trabajo para la economía personal.

“Los tesoreros corporativos son muy hábiles cuadrando las cuentas por pagar, las cuentas por cobrar y la rotación de inventarios, de forma tal que, en conjunto, la empresa sabe que puede contar con la liquidez suficiente para cubrir sus necesidades puntuales, según el análisis de estas tres cuentas”, señala García.

En la tesorería de una compañía existe la máxima de pagar en la fecha límite, pues hacerlo antes representa entregar recursos que pueden generar retorno.

“Para una persona del común esto sería similar a cargar muchos pagos a la tarjeta de crédito al máximo período que no genere interés”, dice el experto.

Y sostiene que a veces se pierde el beneficio de obtener rentabilidades en el largo plazo, por las desvalorizaciones que se presentan en el corto.

Para Jorge Enrique Ramón, gerente estructurador de productos de BBVA Fiduciaria, las empresas hacen balances periódicos de sus resultados, algo que pueden aplicar las personas.

“Si invierte en acciones en el largo plazo, el seguimiento debe ser semestral o anual, porque hacerlo a diario puede motivarlo a retirarse”, afirmó.

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